Estar horas sentado o haciendo lo mismo te deja tenso y desconectado. Las clases de Ashtanga con Mauro son para gente real, con tensiones reales. No necesitas ser flexible, solo venir, respirar y moverte. Con práctica, mejora tu postura, tu energía… y tu forma de estar en el mundo. Haz Ashtanga. Porque si no te haces cargo tú, ¿quién?
¿Para quién es esto?
Esta práctica es para ti si…
Te pasas el día sentado frente a la compu y tu cuerpo ya se siente como mueble de oficina.
Te sientes rígido, estresado y desconectado… como si tu cuerpo y tu mente fueran compañeros de piso que ya no se hablan.
Te cuesta concentrarte y sientes que estás en “modo automático” desde hace rato.
Te duele todo, pero ya ni sabes si es físico, mental o existencial.
Has probado “relajarte” viendo series, pero eso no ha solucionado nada (spoiler: tampoco lo hará).
Sientes que tu energía se va en sobrevivir, no en disfrutar.
Piensas que “ya estás grande” para cambiar… pero una parte de ti sabe que eso no es verdad.
Tu cuerpo te habla todo el tiempo… y ya es hora de escucharlo sin miedo.
Quieres moverte, pero no sabes por dónde empezar (o crees que necesitas ser flexible antes de ir a una clase… y no, no hace falta).
Sientes que podrías vivir mejor, pero te falta el empujón para empezar.
Quien Soy ?
Soy Mauro Falfán, practicante y guía de Ashtanga Yoga certificado por Yoga Alliance. El yoga me encontró cuando más lo necesitaba. No buscaba posturas perfectas, solo sentirme mejor en cuerpo y mente.
Con el tiempo, se volvió una forma de vivir con más presencia, valentía y autenticidad. No enseño yoga para impresionar, sino para que aprendas a estar contigo, sin exigencias ni máscaras.
Mi enfoque es directo, comprometido… y siempre con humor. En cada clase comparto una práctica que te desafía, te sostiene y te devuelve a ti.
¿Cómo empiezas?
1. Llegas a tu primera clase
Vienes con la espalda en forma de signo de interrogación y el alma en “modo avión”. Tranquilo, todos empezamos así.
2. Respiras y sudas la gota gorda
No entiendes nada, te enredas los pies, pero por alguna razón… te empieza a caer bien la práctica. Y el sudor se siente como limpieza existencial.
3. Te quejas… pero regresas
Te duele todo, pero ahí estás otra vez. Algo en ti sabe que esto te está haciendo bien (aunque tus isquiotibiales no estén de acuerdo).
4. Te empiezas a sentir raro… pero bien
Tu cuerpo ya no cruje tanto, tu mente grita menos y hasta dices “no” sin culpa. Estás cambiando y ni cuenta te diste.
5. Te haces cargo de tu vida
Ya no vienes por moda ni por likes. Practicas porque sabes que si no lo haces tú… lo hará el estrés. Y ese güey no tiene piedad.
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Estudios muestran que el yoga disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Mejora la regulación emocional y reduce síntomas de ansiedad (Harvard, NIH).
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El yoga puede reducir la presión arterial, mejorar la variabilidad del ritmo cardíaco y contribuir a una mejor circulación sanguínea.
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Prácticas como el yoga nidra o simplemente una rutina regular ayudan a conciliar el sueño más rápido, dormir mejor y despertar con más energía.
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El yoga fortalece músculos posturales profundos, mejora la coordinación neuromuscular y la movilidad general del cuerpo. (Ideal para prevenir caídas en adultos mayores.)
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Las prácticas de respiración consciente (pranayama) mejoran la función pulmonar y ayudan a regular el sistema nervioso autónomo.
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Estudios por neuroimagen sugieren que el yoga puede aumentar el volumen de materia gris y fortalecer la conectividad entre redes cerebrales relacionadas con la atención, la introspección y la regulación emocional.
Cual son los Beneficios ?
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